Escritura Creativa: ¨El inicio del titular a la narrativa¨
Después de haber batallado mucho para mitigar los estragos que dejaría la ausencia en su hogar por la semana, el hombre había logrado convencer a su esposa de pasar un momento únicamente dedicado a cultivar los lazos ya rotos junto a su hija, una adolescente que dentro de poco dejaría de esperar algo de su padre que siempre estaba ocupado en el trabajo.
El sábado por la mañana, la familia se encaminó desde muy temprano en
un viaje por carretera hacia el
Centro de Zacatecas, una ciudad más alejada de su hogar pues como el hombre
bien prevenido que era, estaba
consciente de los riesgos
que traería el exponerse sin seguridad por las calles de su ciudad, pero ante la
desesperación de arreglar su matrimonio y familia, solamente tomaba las mejores opciones. Un hombre
enorme con el cuerpo tintado, olor a marihuana y actitud hostil no iría mucho acorde a su ambiente actual, temía
arruinar su esfuerzo para esconderle
los hechos a las mujeres más importantes de su vida. Había cometido un error y
era importante enmendarlo.
Cuando llegaron,
entre risas y comentarios como en los viejos tiempos, fue inevitable percibir
una cierta hambre que podría verse
satisfecha con las delicias que ofrecía Zacatecas. Caminaron juntos y después de tanto tiempo, se sintió
satisfecho al notar como su esposa volvía a tomarlo del brazo mientras su hija se adelantaba
maravillada con los puestos y baratijas que las personas de la ciudad vendían.
De nuevo estaba en su hogar.
Desafortunadamente,
entre la euforia y satisfacción del momento, no pudo notar que desde la oscuridad mañanera que había desde que
partieron de su ciudad natal había un coche siguiendo sus pasos. Un hombre alto, calvo y ataviado en una chaqueta
negra que adornaba su enorme barriga
bajó de su Tsuru color blanco y polvoso. Sus pesados pasos se ocultaron entre la multitud que visitaba las maravillas turísticas del centro, pero sin perder en ningún momento a la familia de ese hombre tan iluso que
creyó que alejándose de su pueblo podría huir de un destino inevitable. Las traiciones y las mentiras
no se perdonaban por Los Santos
Vagos.
Un arma pesada,
brillante y de color negro se deslizó fuera de su bolsillo enorme. Nadie había notado nada pues cada quién creía estar
dentro de un ambiente seguro, olvidando que siempre estamos expuestos ante la corrupción. Bastó ocultarse un poco
entre la multitud. Desgarradores sonidos interrumpieron la sinfonía de risas, los organilleros pararon
y se vieron interrumpidos por gritos.
La estampida de gente se precipitó por todos lados; huyendo de algo que no identificaban, pero sabían que era un peligro.
El
hombre se desplomó en el suelo entre algunas lágrimas, el balazo no lo había
matado con la misma exactitud que
surtió en el cuerpo de su amada o el de su hija que se encontraba desplomada en el suelo, mezclándose entre
remolinos de su sangre y culpabilidad. Sabía que se lo había ganado. Dentro
del narcotráfico, jamás te perdonarían un error y él había querido probar
ser más inteligente.
2 mujeres.
Sus nombres fueron
olvidados.
Y entonces
el tiro de gracia. 1 hombre
muerto. 3 muertos.
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